
No puedo sacarme de la cabeza de cuántos lugares maravillosos tiene el Perú para ofrecer al mundo, en este caso es la selva peruana. Todo comenzó el día 25 de julio (2009), mi compañero Giorgio, su esposa Brenda, tres grandes amigas (Melissa, Carolina y Mariana) y quien les escribe, iniciamos el viaje hacia la selva central, en este caso a la cuidad de Oxapampa. Recorrimos la costa y la sierra para llegar a ésta bella cuidad. Mi amigo Giorgio condució aproximadamente 13 horas con la ayuda de Brenda. Durante el camino, la música y las chistosas historias de terror calmaban momentáneamente las ganas de conocer la selva peruana.
Después de tan largo proyecto, llegamos hacia nuestro destino como a las 05:00 am el día 26. Llegamos a una cabaña cuyo dueño es el padre de mi amigo Giorgio, el Sr. Humberto. La gran cabaña se encontraba en medio de la selva a unos cuantos kilómetros de la ciudad de Oxapampa. Mis amigos y yo decidimos dejar nuestras cosas y conocer el lugar. Conocimos buenas personas que eran parientes y amigos de Giorgio. Almorzamos unas ricas truchas fritas para recuperar energías.
El Sr. Humberto me hizo conocer todo lo que había alrededor de su cabaña, siembras de café, tabaco, cipreses, pinos, etc. En la noche de ese mismo día, decidimos conocer la plaza de armas de Oxapampa, un lugar lindo con gente amigable. Mi amiga Mariana era la encargada de tomar las fotos, no hay duda que tiene un gran talento para la fotografía, aunque en la mayoría de ellas casi ni aparesco...jajaja...
Llegó el día 27, decidimos realizar una expedición a una catarata que se encontraba en la parte más lejana de la selva, cuyo nombre es "La Cola del Tigre". La amiga de Giorgio era nuestra guía, ella conocía bien toda la selva de esa zona. Como el camino era pura vegetación salvaje, decidimos hacer uno propio cortando todo con un machete. Luchando contra la tierra húmeda, plantas grandes y con un río caudaloso que logramos cruzar, llegamos hacia la meta trazada. El lugar era precioso, el sonido del río, de las aves e insectos raros nos envolvían a todos. En medio de nosotros habían grandes lianas donde decidimos colgarnos y tomarnos varias fotos. Al regreso a la cabaña, nos tomamos un buen duchaso para ir a la plaza de armas en la noche. En ese momento llegó una familia que eran amigos de Giorgio. Ahí conocimos a tres grandes amigas (Maria Gracia, Maria Claudia y Punkie). Decidimos ir a la plaza con ellos y pasar un buen momento.
Finalmente llegó el último día del gran viaje. Era el 28 julio (día de la independencia del Perú), decidimos ir en caravana a una cuidad llamada Pozuzo, es una comunidad de gente con descendencia Austro-Alemana. El viaje duró aproximadamente 3 horas. Llegando a Pozuzo, nos dimos cuenta que la ciudad estaba de fiesta y había gente de todos lugares del Perú. Almorzamos en un restaurante muy conocido en ese lugar llamado PRUSIA, la comida era deliciosa.
A pocos kilómetros de Pozuzo había un torneo de motocross, donde participaban competidores peruanos y de otros países. El espectáculo estuvo de lo mejor, viendo las grandes maniobras de los pilotos, especialmente de un concursante norteamericano que nos tenía a todos asombrados con sus habilidades. Al finalizar la competición decidimos regresar a Oxapampa y dar una vuelta por la plaza de armas y también rentar una película de terror para verla en la cabaña.
Al regresar a la cabaña y preparar todo para el viaje de regreso a Lima, fuimos a cenar a la casa de los familiares de Giorgio. Era de noche y en ese momento un amigo nuestro nos dice todo asustado y triste, que la camioneta en la que iban unos familiares había sufrido un grave accidente. Al escuchar la noticia Giorgio y el padre de nuestras tres amigas salieron en sus camionetas para brindar ayuda.
Los demás nos quedamos y empazamos a orar y reconocer que todo iba a salir bien. Después de un par de horas, regresó el padre de las tres amigas diciéndonos que todo estaba bien y que felizmente no hubo nada grave. Agradeciendo a Dios, volvió la calma en nosotros. Después de la buena noticia, decidimos ver la película de terror, que después no nos dejó dormir...jajaja.
Finalmente a las 4:00 am del día 29, iniciamos el viaje de regreso a Lima; con la gratitud a Dios y la satisfacción de haber realizado un viaje que siempre quedará en nuestras vidas. A la vez ayudándonos a olvidar por 4 días, las tareas del colegio, de la universidad y del trabajo.
Bueno amigos fue un placer haber compartido con ustedes uno de mis grandes viajes de mi querido Perú.